Los modelos mentales

Los modelos mentales son representaciones del mundo, filtros o estructuras arquetípicas que guían nuestras decisiones y comportamientos. Los modelos mentales se volvieron importantes desde que Peter Senge los consideró una de las cinco disciplinas sistémicas a tomar en cuenta en el aprendizaje de las organizaciones.

En la disciplina de los modelos mentales subyace la idea de algo que nos induce al sesgo causal en nuestra toma de decisiones sin que seamos conscientes.

Una de las condiciones para generar emergencia y transformación en los sistemas humanos es tomar consciencia de nuestros modelos mentales, estos son la bestia negra de las disciplinas sistémicas, hablar de ellos es como fotografiar fantasmas, están en nosotros y ni siquiera les sentimos.

A mí me gusta decir que los equipos constelan entre dos posiciones extremas de sentido: la posición por defecto, donde sus miembros ni siquiera se dan cuenta de sus modelos mentales, induciendo sesgos causales; y la posición por visión, desde la que los miembros del equipo son consciente de las consecuencias de sus sesgos, al menos durante un tiempo.

El miedo como inductor de nuestros modelos mentales

El miedo es una emoción presente en nuestras decisiones: miedo a fracasar, a morir, a no obtener el merecido reconocimiento social. El miedo está enraizado en nuestro pasado, define nuestro presente y condiciona nuestra visión de futuro. El miedo es el sustrato de nuestros modelos mentales:

  • El miedo nos induce a la concatenación de decisiones para tratar de neutralizar la concatenación de decisiones o la presión que el otro hace (ej.: la espiral de violencia, la espiral de inflación). El otro hace algo similar para neutralizar nuestra decisión. Y nosotros para neutralizar su decisión. Y así de manera repetida.
  • El miedo nos lleva a apostar por quien tiene éxito, y a retirar nuestro apoyo a quien no lo tiene, acrecentando la diferencia entre el exitoso y el no-exitoso, hasta el extremo que el éxito del exitoso acelera el fracaso del no exitoso. El exitoso entiende que merece más recursos (incentivos, ventajas, subvenciones, libertad de normas).
  • El miedo nos induce a tomar decisiones para aplanar la curva de contagios, adoptamos decisiones para corregirla, y las decisiones que adoptamos inducen otros síntomas que se agravan a medida que la aplanamos. Cuando aplanamos la curva de contagios desviamos la atención hacía los otros síntomas, tomamos decisiones para aliviarlos. El alivio de los otros síntomas hace crecer de nuevo la curva de contagios. Volvemos corriendo a tomar medidas para tratar de aplanar la curva de contagios. Y así de manera repetida.

El sesgo causal en estos tres ejemplos, ampliamente observados en los sistemas sociales, está en creer que la verdadera acción causal está en nuestra decisión, cuando en verdad es un sesgo causal fruto de nuestros modelos mentales.

El desarrollo personal para tomar conciencia de nuestros modelos mentales

Si la fuente de nuestros modelos mentales es el miedo, lo que tenemos que hacer es desarrollarnos como condición necesaria para explorar nuestros miedos y los modelos mentales a que dan lugar. Nuestro éxito pasado, nuestra capacidad cognitiva o nuestros diplomas nos llevan a creer que nosotros ya no necesitamos desarrollarnos. Otro sesgo causal.

La maestría personal, fruto de nuestro desarrollo constante, es otra disciplina sistémica. El desarrollo es una posición de vida, no una decisión condicionada a la disponibilidad de tiempo. En este blog he compartido mucho sobre esta disciplina sistémica.