La cuestión de la violencia en el trabajo
No cabe quedar excusado por la observación de casos puntuales de violencia. A menudo la existencia de protocolos contra la violencia equivale a tener una licencia para matar existencialmente a un empleado, para hundir a un jóven. Los protocolos no se ocupan de la violencia colectiva. Quiero señalar con esto que la responsabilidad última por la presencia de violencia corresponde a la institución, los casos individuales son la punta del iceberg. La creación de valor está reñida con la violencia en el trabajo.