Representaciones de la visión compartida

La representación la entendiendo aquí como una actuación rutinaria, automática y no siempre consciente por parte de un grupo en su trabajo diario; me refiero aquí a cómo un colectivo siente y comparte la visión, no a cómo la describe cuando se le pregunta por esta.

Durante años interviniendo en coaching de negocio he experimentado con tres dinámicas para conectar el sentir colectivo con la visión compartida.

La visión como representación desde el «queremos ser»

El mercado-mundo que «queremos ser» significa conquistar cada esquina. La mayoría de las visiones corporativas se asemejan porque en ellas se aspira a ser los mejores…los líderes mundiales…los number one. Es una representación ambiciosa pero mental y fría, es por ello una visión prefijada y a menudo petrificada. Puede que quede muy bien como reclamo de la marca, pero si los empleados no se sienten comprometidos con esta visión, el reclamo se vuelve una sobre-promesa.

Esta representación a menudo refleja una fantasía del (los) roles del poder. Muchas crisis sistémicas acontecen cuando quien ostenta el poder se erige en representante único y verdadero de la visión. Hay formas de ejercer el poder orgánico que nos informan de que el propósito no es precisamente inspirar la visión colectiva, sino concretar una ambición personal, suplantando la segunda por la primera.

La visión como representación desde el «queremos emprender y aprender»

Queremos emprender un viaje que nos ayude a visualizar y ponerle palabras al futuro que nos imaginamos, es decir, visualizamos futuros que compiten en ellos. No somos los únicos ambiciosos en mercado. Ni seguramente los más listos. Pero sí los que mejor conversamos, colaboramos y nos adaptamos. Por eso aspiramos a ser los primeros.

El camino que queremos recorrer es un camino de aprendizaje y de colaboración para llegar a ese futuro que visualizamos. Por eso es una representación desde el «queremos emprender y aprender».

La visión como representación desde el «queremos sentir»

La visión representa aquí cómo nos «queremos sentir» haciendo ese viaje con y para los clientes. Ellos nos muestran su reconocimiento y nosotros mostramos nuestra satisfacción entregando valor. La visión compartida se actúa desde el deseo, la comunión emocional, la proyección de cada uno en el mismo futuro, la unión entre el futuro y el presente, la fuerza para superar los retos e incertidumbres que afrontemos.

La visión compartida representa un sentido compartido, entendido como una dirección y una aspiración de realización. Los individuos y los equipos sentimos la energía impulsora de lo que aspiramos conseguir.