¿Manipulas a tus colaboradores?

Como directivo tienes que tomar consciencia de las formas posibles de manipular a tus colaboradores. Las preguntas que debes hacerte es: ¿En qué situaciones estoy haciendo un mal uso del rol? ¿A quién beneficia esta manipulación? ¿Qué dice de mí esta manipulación? ¿Con qué límite me estoy topando yo?

Manipulas con las reuniones

Esta manipulación sucede cuando convocas a colaboradores a reuniones a sabiendas de antemano que no valorarás su contribución por su parte. Les convocas a reuniones que no están preparadas, que la agenda es arbitraria. A reuniones para que alguien poderoso como tú se haga su paseíllo y haga su discurso ante su público cautivo. A reuniones que comienzan tarde porque haces una gestión inadecuada de tu agenda y de los recursos que la empresa pone a su disposición. A reuniones que se alargan una eternidad, sin tener en cuenta la agenda de los colaboradores, porque estéticamente queda bien tener reuniones que duran mucho.

Manipulas con peticiones inútiles

Esta manipulación sucede cuando encargas trabajo a tus colaboradores que no servirá para gran cosa porque no te has hecho las preguntas pertinentes antes de hacer el pedido. Cuando les encargas ese trabajo sin haber echo un briefing con ellos y luego te pasas el tiempo haciendo correcciones. También sucede cuando usas su trabajo para gestionar tus rituales de poder, haciendo que lo “bien hecho” por ellos pase a ser un “desecho” fruto de tu déficit de interacción.

Manipulas pidiendo compromiso cuando esperas lealtad

Esta manipulación sucede cuando reprochas al colaborador su bajo compromiso con la empresa, cuando en verdad lo que esperas y te interesa es su lealtad hacia tu persona. El compromiso requiere interdependencia del colaborador, la lealtad conlleva dependencia.