Los juegos de poder

A los humanos nos gusta jugar a tener poder. Las empresas son el teatro de distintos juegos de poder, los cuales son más excitantes que el propio trabajo. Ciertos juegos de poder en el trabajo resultan perversos, llegando a extremos de abuso o mal uso del rol.

El juego de la degradación

Hay quien necesita degradar y humillar a un colateral o a un subordinado para sentirse mejorado. En este juego de poder hay un discurso explícito de quien degrada, y una interpretación implícita que significa cosas como las siguientes:

Cuanto más te maltrate, más valía me veo yo…Cuanto más te fastidie en tu brillo, menos imbécil parezco yo… Tengo que estar con gente denigrada para que yo me vea con valor…Como tú me soportas, yo valgo…Para seguir aquí debo poder abusar de ti…Al mostrarte como alguien tan mediocre, la imagen que tengo de mi valía es buena…

Tres aspectos cabe resaltar sobre este juego de poder:

  • En este juego de poder hay mucha asimetría en la interacción, por eso el juego dura lo que aguante el actor degradado: cuanto más le aguante en su juego el degradado o maltratado, más dependiente hará del mismo al abusador.
  • Quien degrada o abusa sufre un déficit de autoestima porque necesita degradar a su compañero para verse a la misma altura que él.
  • El déficit de autoestima es independiente de los diplomas que tenga el abusador o también de su posición de poder.

El juego del triángulo

A conversa con B sobre algo relativo a C, ausente en la conversación. Cuando B converse con C será sobre A, esta vez ausente. Y cuando A converse con C será sobre B, a su vez ausente.

Lo importante en este juego es no hablar nunca de uno mismo, porque como dice el dicho atribuido a Gandhi somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras, o porque «lo que yo te diga sobre mí podría ser usado por ti para ir contra mí». Tampoco hay que conversar sobre nuestra relación porque quizás no logremos ningún consenso lo cual podría resultar violento.

Al no querer hablar ni de mí, ni de tí, ni de nosotros, esta versión del juego consiste en hablar del ausente, el cual siempre está presente en la conversación para dar la razón a los actores del juego.

Una variante del juego consiste en hablar sobre alguien poderoso (ej.: el jefe, el celebrity), a menudo para hacer valer información y vínculos que denoten nuestro poderío: no somos iguales, yo sé cosas que tú no sabes, yo frecuento personas que tú no frecuentas, yo soy más interesante y especial que tú, lo cual me hace atractivo a tus ojos.