Las comunidades o ecosistemas colaborativos

Quien más y quien menos hoy día promueve comunidades o ecosistemas colaborativos como formas de organización para generar innovación. Resumo en esta entrada algunas experiencias fruto de 15 años de fuerte compromiso en la red SoL (www.globalsolcommunities.org), donde he conspirado en aprendizajes y colaboraciones de ámbito europeo y mundial con el propósito de conectar personas para colaborar de manera a emerger nuevas realidades sociales.

Sobre las comunidades o ecosistemas colaborativos

Las comunidades o ecosistemas existen con el propósito de aprender y colaborar para emerger una realidad social (el foco está puesto en aprender y colaborar para transformar realidades y creencias sociales) y/o una realidad científico-técnica (el foco está puesto en aprender y colaborar para generar objetos/bienes). En el caso de la innovación social se aprovechan las condiciones del sistema (o del ecosistema) para transformarlo desde dentro. 

Las comunidades o ecosistemas colaborativos pueden ser abiertas, en cuyo caso cualquiera se puede incorporar, a condición de respetar unos principios sobre el comportamiento a mantener. También pueden ser cerradas, siendo el acceso más selectivo, basado en capacidades que aporta la persona. A mayor apertura menor foco y mayor fluidez, derivando a menudo en intercambios variopintos ya que no hay un propósito común. A mayor clausura, mayor propósito y foco, pero menor fluidez.

Por ejemplo, en SOL trabajamos actualmente un colectivo multi-cultural y multidisciplinario mundial desde los dos formatos:

  • Una comunidad cerrada (se accede por invitación) centrada en el aprendizaje y la colaboración para desarrollar una agricultura sostenible y una alimentación sana.
  • Desde la iniciativa «one billion network», algunos miembros de esta comunidad conectan con otras comunidades que trabajan similar iniciativa sostenible, con el propósito de generar escala mundial. A cada una de estas iniciativas o redes las denomino «villages» porque aunque su conexión e intercambios sean esencialmente virtuales, su ámbito es limitado (ver compromiso). 

Cualquier iniciativa con ambición global tiene que ser apalancada desde «one billion network», un sistema vivo de redes. Nunca puede ser escalada por un único «village» porque seríamos como las especies invasoras, es decir, mataremos la diversidad de otros ecosistemas, anularemos la fuerza y energía del «village».

Sobre la emergencia

La “emergencia” como concepto da mucho de qué hablar. Existe un desfase entre lo que se escribe respecto de las condiciones que tienen que darse para la eclosión de nuevas realidades sociales en el sistema social, y la experiencia-acción que se tiene: hay mucho crítico gastronómico y poco cocinero.

A mí me gusta decir que en el mundo en general y en la empresa en particular hay un exceso de conocimiento y un déficit de aprendizaje y de colaboración, que para nada significan lo mismo. De un lado hablamos mucho de la creciente complejidad, y del otro emprendemos pocas iniciativas sociales que actúan como reductoras de complejidad.

En SoL venimos experimentando varias condiciones para generar emergencia e impactar en el Todo:

  • La tecnología de colaboración es un facilitador necesario para gestionar agendas, compartir propuestas, información e investigaciones entre los miembros del ecosistema. Se necesita un kit de tecnologías de colaboración.
  • El aprendizaje individual es otra condición que hace que el miembro del ecosistema quiera seguir conectado al ecosistema colaborativo, ya sea porque aprende o porque ayuda a otros en su aprendizaje. El aprendizaje puede referirse a cambios en creencias y hábitos, a nuevos modelos, casos prácticos o experiencias puntuales.
  • La colaboración entre miembros, geográfica o virtual, europea o mundial, es la tercera condición para generar emergencia en algunos campos sociales. La colaboración ejerce como buena práctica y estimula otros ecosistemas a colaborar. Dependiendo del problema persistente que tratamos de superar o del reto que tenemos que afrontar, la emergencia acontece desde la escalabilidad, es decir, necesitamos atraer suficientes miembros al ecosistema colaborativo para generar emergencia. No es lo mismo una escala de una ciudad de 20.000 habitantes que un objetivo de sostenibilidad de escala mundial. A mayor reto, mayor escala, pero más dificultosa la colaboración.
  • El uso de modelos y de métodos es la cuarta condición para generar emergencia. Sin ellos, las conversaciones en la red pueden evolucionar de manera caótica y cansina.

Sobre la visión compartida

En la iniciativa «one billion network» hay una visión compartida de contribuir al bien común del planeta. Defiendo que las visiones compartidas de este inicio de siglo XXI son tales cuando conectan a muchos con aprender y colaborar para contribuir al bien comúnLos sistemas sociales piden apertura y transversalidad mundial.

El capitalismo del siglo XX era de visiones compartidas basadas en conquistar y liderar, es decir, en dominar. Pero cada vez en más personas y negocios la conquista y la dominación mundial no son proveedoras de sentido. 

En términos de sentido, la visión compartida social prevalece sobre la visión compartida del negocio, lo que coadyuvará para transformar la forma de entender los negocios. La duda aquí es si los populismos políticos conseguirán impulsar la clausura político-social como para prorrogar las visiones del siglo XX. 

Cuando compartimos la iniciativa «one billion network» con gente de negocios, nos dicen: ¿qué resultados esperáis obtener? Se quiere soluciones y resultados sin explorar los aprendizajes y colaboraciones que tienen que darse.  

Sobre el compromiso

El compromiso real de los miembros del ecosistema opera de manera dinámica, es decir, evoluciona en constelaciones cambiantes, desde las posiciones más transaccionales hasta las más comprometidas y activas. Mi experiencia es que tanto en una organización piramidal como en una organización en red el humano es capaz de adoptar una simulación o una sobreactuación capaces de enmascarar su bajo compromiso.

  • Un porcentaje significativo de los miembros dispersan su energía picoteando en varios ecosistemas y promocionándose en más de una red social, lo que significa que su compromiso será diluido, su arco de concentración tiende a ser menor. Esto significa que las ventanas de oportunidad para aprender son intermitentes.
  • Si comparamos una iniciativa de aprendizaje, colaboración y contribución social con una maratón, diremos que en la carrera siempre hay personas que sólo aparecen en el último kilómetro y solo les interesa la foto en la línea de meta. Quieren la foto con los laureles pero no el esfuerzo y concentración que conlleva la carrera.
  • La dispersión en distintas redes tiene la ventaja de que los aprendizajes en uno de los ecosistemas trascienden a otros ecosistemas, aunque de manera poco profunda; el inconveniente es que a menudo se acrecienta la complejidad y la dificultad de los diálogos porque se entremezclan más registros instalándose el ecosistema en la torre de babel.
  • El mullidor (network weaver) del ecosistema tiene que estar en contacto, directo y regular, con un número suficiente de miembros que, a su vez, actúan como mullidores de segundo grado ante otros miembros. La misión clave del mullidor es conectar y hacer que el compromiso no decaiga con el tiempo. 

Sobre las fantasías de poder

Todas las relaciones humanas conllevan fantasías de poder. En las comunidades o ecosistemas aparecen tres formas:

  • En las diversas iniciativas que se emprenden sigue resultando más fácil encontrar individuos que sienten mayor inclinación por «contar a» otros su experiencia, su modelo, su visión personal o su solución, que individuos motivados a «hacer con» (o co-crear) otras personas. Es como si la obra necesitase un autor y no fuese creación de la comunidad, incluso cuando trabajamos iniciativas vinculadas al bien común. Co-crear (entre varios) requiere más tiempo y paciencia que contar (de uno a varios o de uno a muchos) pero su impacto social es mayor por el compromiso que genera. Quizás esta preferencia por «contar a» y dar lecciones tenga que ver con los modelos educativos y de reconocimiento anclados en el éxito del individuo y no en éxito de la comunidad.
  • En las comunidades formadas por organizaciones (ej.: comunidades, negocios) la fantasía de poder se manifiesta en la búsqueda de subordinación de unas comunidades sobre otras.
  • Finalmente, está la dinámica del poder que sucede desde la sucesiva eclosión de nuevas comunidades o desde la fantasía de que ciertas comunidades aceleren su influencia agregando a otras comunidades o a sus miembros. Hay una fantasía de expansión y de poder orgánico.