Conflictos: unos se pasan, otros no llegan

La mayoría de los conflictos en las empresas provienen por cuestiones de límite o de territorio. Retenemos tres condiciones organizativas generadoras de conflictos:

  • La excesiva competitividad lleva a las empresas a promocionar a personalidades narcisistas que no ven límites fuera pero tampoco dentro, invadiendo el espacio de otros compañeros.
  • Las organizaciones matriciales generan numerosos conflictos territoriales: unos se pasan y otros no llegan.
  • El rápido crecimiento del negocio también plantea conflictos de límite. Hay un equilibrio difícil de lograr entre ambición y límite, entre la energía necesaria para competir y la desperdiciada en conflictos de límite.

Los límites de la persona en el ejercicio del rol vienen definidos por su personalidad, sus competencias, su experiencia. A su vez, los límites del rol vienen definidos por la misión, las principales responsabilidades, los objetivos asignados, los atributos de la marca o los valores del negocio. Además, el rol directivo está limitado por su ubicación en la estructura orgánica e incluso por las prioridades estratégicas. Aún así, las fronteras son difusas.

El viaje del cambio es tal para reconocer y a menudo ajustar el límite, lo que da pié para numerosas resistencias. El límite se marca desde el NO y el SI: “no a ésto y sí a esto otro…este no es tu territorio y este sí lo es”. Ese ajuste progresivo pasa a menudo por reforzar la autoestima, el auto-control, la autonomía, la autoridad o la inteligencia emocional del directivo. También pasa por compartir feedbacks regularmente, en cara a cara o «entre varios».

Quien no llega al límite tiene que “atreverse a hacer”, a “darse permisos para hacer”, o a “saber pedir”. Quien se pasa del límite tiene que aprender a escuchar, a leer las emociones de los demás y a “prohibirse hacer”.